Doné sangre y no fue terrible como creía

Posted by admin on October 11, 2008
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Hace bastante tiempo que me planteé que sería interesante donar sangre. No se cuál era mi verdadera motivación porque, salvo excepciones, el donante no tiene contacto con el receptor. El único incentivo parecía ser quedarse tranquilo conmigo mismo de una forma más o menos abstracta por haber sido un buen ciudadano. O tal vez haya sido la curiosidad de qué se siente que te saquen medio litro del líquido vital.

Sea como sea, pasaron meses desde que me lo planteé originalmente, y varias ocasiones en las que vi anuncios en Facebook de “necesito dadores para un familiar” que dejé pasar. El miedo de tener una aguja dentro de una vena durante los quince minutos en que mi sangre se desliza por una manguera hasta un sachét superaba la curiosidad de la experiencia o la voluntad de hacerle un favor a alguien.

Pero bueno, eventualmente se debe haber alineado algún astro, porque volví a ver uno de esos anuncios y pensé que había llegado el terrible momento. Me dijeron que vaya por la mañana habiendo tomado mucho líquido y algo dulce. Tuve el recaudo de decirle a mi madre que me lleve en auto porque me ha bajado la presión al punto de perder la conciencia en análisis de rutina anteriores.

Los requerimientos varían en diferentes países, pero en líneas generales hay que ser mayor de edad, tener buena salud, pesar más de 50kg y no haber tenido algunas enfermedades en particular. Tampoco se les permite a quienes en el último año se hicieron piercings, tatuajes, acupuntura o estuvieron en condiciones de riesgo de contraer HIV, ya que los primeros meses puede no aparecer en el análisis que le hacen a la misma.

Una foto mía cuando salí del hospital

La doctora que me atendió parecía tan animada a explicarme cosas como yo a hacerle preguntas. El nerviosismo de la inminente intervención me hizo olvidar encender el grabador o por lo menos comentarle que iba a plasmar la conversación en mi blog, así que ni si quiera sabemos su nombre.

-¿Mi sangre va a ir al banco de sangre o se la van a transfusionar al paciente al que le estoy donando?

-¿Banco de sangre? ¿Qué banco de sangre? No existe tal cosa.. en Argentina por lo menos tenemos muy pocos donantes, y las donaciones son casi directas. No hay una heladera gigante donde guardamos la sangre de los donantes porque además no puede guardarse por mucho tiempo. En la bolsa guardamos 450 mililitros y otros 50 van al laboratorio para hacer estudios. Si salen bien, las muestras se separan en plasma, plaquetas y glóbulos rojos que se guardan en diferentes temperaturas y por diferentes tiempos.

-¿Pero entonces le dan mi sangre al paciente?

-No, no es de forma directa. No hay “bancos de sangre” pero sí pequeñas heladeras en cada hospital. Tomamos los componentes de ahí y lo reemplazamos con tu donación.

La doctora estaba esperando que el desinfectante de yodo termine de actuar sobre mi piel, mientras conversábamos y trajo el material que iba a usar. Además de que era lógico, me habían dicho y había leído en varios lugares que verifique que utilicen materiales descartables. Estaba tan nervioso que podrían haber usado una jeringa sucia y no me habría dado cuenta.

-Mirá, esta es la bolsa que voy a usar. Viene en un envase sellado herméticamente y estirilizado. Siempre que te vayas a extraer verificá que sea material nuevo. La bolsa tiene adentro unos 50 mililitros de anticoagulante y (algo más que no recuerdo), y la capacidad total es de 450. Está conectada a esta manguera, y ésta a esta jeringa.

Jeringa. La palabra misma le da escalofríos a muchos. Nunca me pusieron suero en mi vida, y mi única relación con las jeringas han sido vacunas y extracciones de sangre. Las primeras son dolorosas porque te meten un líquido frío en el músculo, y a veces la zona se inflama y duele más. Y las extracciones también porque duran un rato mientras la enfermera tira del pistón para que se llene de sangre, y si tienen mal pulso se siente el metal frío moviéndose adentro de la vena.

-¿Dolió?

-No estaba mirando, se sintió el pinchazo pero no dolió.

-Y ahora la pego con cinta y no se mueve más, así que no vas a sentir nada por todo el rato.

Las siguientes preguntas no se si eran por sincera curiosidad o para abstraerme de que mi sangre se estaba saliendo de mi cuerpo e iba a una bolsa. Era la primera vez y no sabía si me iba a bajar la presión, me desmayaría o qué.

-¿Por qué te parece que no hay donantes?

-La gente no suele comprender lo necesaria que es la donación de sangre. Para cualquier operación se necesitan varios donantes, y eso sin contar los accidentes y cualquier otro tipo de problema. Siempre se necesita sangre, y no se puede fabricar. En este hospital atendemos a dos hermanas que tienen (inserte aquí nombre de enfermedad rara) y necesitan una transfusión por semana, de por vida. Imaginate, cada donante puede hacerlo cuatro veces al año como máximo, el año tiene 52 semanas, así que su vida depende de que cada una tenga a quince personas donando sangre todo el tiempo y sino se mueren.

-¿Y no se podría incentivar de alguna forma la “donación”? ¿Está prohibida por ejemplo la venta en Argentina?

-Sí, está prohibida la venta en Argentina. La sangre no se puede comprar o vender, tiene que ser un acto altruista de dar vida.

-Entiendo, yo no quiero vender mi sangre, pero ¿que tendría de malo ofrecer dinero a cambio de la misma? Coincido con que la gente debería querer donar, pero si nadie quiere hay gente que se va a morir.

-En realidad existe una especie de mercado negro de sangre. Como trabajo en hematoterapia, me consta que hay organizaciones que les pagan a gente para que done. Suponemos que cuando alguien con dinero necesita mucha, debe acudir a ellos. El problema es que los donantes pagos suelen ser personas carenciadas y que están en grupos de riesgo. En ocasiones no están bien alimentadas o “donan” más veces por año de las permitidas, y eso les puede hacer muy mal. Además, como lo hacen por dinero, pueden mentir a la hora de rellenar el formulario sobre antecedentes de enfermedades, y eso es un peligro para todos.

-¿Y en otros países?

-En España por ejemplo la cosa es diferente. Acá es el paciente quien debe encargarse de conseguir cierta cantidad de donantes dependiendo de la intervención. En España la gente está más acostumbrada, y hay más donantes frecuentes, que cuando tienen un tiempo libre se acercan a una institución a donar. Eso es muy raro acá, y debería concientizarse con más campañas y por el boca a boca.

Habían transcurrido unos diez minutos y el sachét estaba lleno. La doctora había insistido que si me desmayaba o pasaba algo durante la extracción, podía sacar la jeringa y darme algo con azúcar para reanimarme. Igual no pasó nada raro. Todos los miedos alrededor de la donación de sangre son totalmente infundados. En el resto del día pude continuar mis actividades normales (salvo hacer fuerza con ese brazo) y de hecho podían darme un certificado que se acepta en casi todos los centros de estudio y trabajo.